sábado, 11 de octubre de 2008

Pedro el vampiro terrenal.


Estoy un poco enfluenciada por la saga de 'Crepúsculo', ya voy por el 3º libro. Todos de más de 500 hojas, vi que ya han traducido la última parte. La compré dandome un brinco el corazón.

Para mi , Pedro es mi vampiro particular, inalcanzable, humano , rechoncho, hablador, encantador, inteligente...y tan tan dificil como un vampiro. Tan lejano como abrasadoras sus caricias, nunca he sentido igual, nunca nadie me ha hecho sentir como un gran trozo de carne asada, saboreada centímetro a centímetro. Y de toda su locura que es ahora su vida, el frío de un vampiro viene por la certeza que no se acuerda ni de la cuarta parte de los detalles de aquellas noches juntos. El frío glacial de un vampiro: la falta de recuerdos.

Yo sé que no le soy indiferente, la última vez que hablamos acercó solícito su cara para que le diera un beso...cuando he visto con mis propios ojos como es de diplomático cuando alguien no le interesa. Yo se que esa última vez había chispas, atracción...vaía un Adonis inimitable a través de sus ojos pequeños. El se encarga de pisar como una colilla los fuegos artificiales entre los dos. Ya estoy cansada de luchar. Me quedan los recuerdos, contra eso no puede hacer nada.

Malditas las tías que se beben toda su calidez y amor, maldita la fragilidad de sus corazones que no se reponen a la adversidad.

Ayer quería unos besos y me conformé con un Curassant.

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