
Hubiese deseado no poner este post nunca. NUNCA. Pero el hecho ha vuelto a ocurrir. Ha muerto otro ciudadano dedicado a tareas de seguridad del país, un guarda civil a manos de una banda terrorista- ETA-. Y destaco en un primer lugar que es un ciudadano porque es así. Tenía un empleo, pagaba sus impuestos, tenía una vida más o menos feliz... Era una persona como todos nosotros. Nadie tiene derecho a matar a otra, nadie.
Deberían de hacer toda su condena integra, como mínimo. No hacer caso a sus huelgas de hambre, ni siquiera dar publicidad de ello. Que se lo diga a las familias de los muchos muertos; que se ría en sus caras, es lo único que se ha conseguido.
Le mando un abrazo enorme y mi pésame a la familia y les deseo el peor de los dolores para sus asesinos. Además de alguna contundente desgracia para los que, a pesar de todo , los justifican.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario