sábado, 24 de noviembre de 2007

La maté porque era mía.


Estos días ha habido otro nuevo caso de muerte de una mujer por un exnovio. Hasta aquí no hay nada diferente a los otros casos. Pero la cosa está en que hacia unos pocos días que habían coincidido en un programa reality de television. El quería convencerla para volver juntos. Pero el programa no sabía que ella había puesto denuncias y habido un juicio que le ordenaba una orden de alejamiento. Ese intento por parte de el en la TV , además de desesperado, no tiene sentido ni poniendolo patas arriba. Solo lo hace una mente desequilibrada. En el programa sucedió lo que era más previsible: no quiso volver con el. El se sintió humillado y a los pocos días la asesina.

¿Que triste no? Que ocurran estas cosas.

En el colegio y menos en Bachiller no nos han enseñado inteligencia emocional: autoestima, valentía, ecuanimidad, ser empáticos... Eso nos evitaría muchos problemas. ¿De que nos sirve saber el coseno de un triángulo y las funciones? Si no sabemos canalizar nuestras energias constructivas y destructivas hacia lo que mejor nos convenga.

El echo que haya un asesino y una asesinada es el final de un tunel, una desesperación, un ahogarse en un vaso de agua. Nadie es de nadie. Puedes dar tu corazón, pero nunca tu alma.

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